Comienzos de la era digital
El verdadero arte siempre fue entendido como aquel en donde la imagen estática prevalecía. Ese arte aparece ya con las primeras pinturas rupestres en las cavernas y se va extendiendo poco a poco hasta llegar la imprenta y la pintura de caballete que, sin duda, impulsaron la creación del arte gráfico.
Actualmente, en donde los tiempos parecen ir a un ritmo casi inalcanzable la tecnología y la electrónica parecen indicarnos el nuevo camino a seguir. Esto trae aparejado severos cambios en usos y costumbres, es decir, en el hombre mismo. Este hombre diferente y renovado trae consigo nuevas concepciones de la vida, y por lo tanto del arte.
Todo tiene un principio y se puede decidir que lo que esta ocurriendo en el presente tiene como antecedente la revolución que comenzó en 1839 con la aparición de la fotografía, donde la imagen pasa de la representación a la reproducción. Luego con el cine, en 1895, logra su definitiva libertad a través del movimiento. Y, a partir de 1935, con las primeras transmisiones de televisión logra vencer finalmente las distancias. Es decir, se pasa de una imagen estática a una dinámica.
En las últimas décadas la creación artística ha variado, como el mundo, a un nivel tan veloz que esa propia velocidad es parte del tren en el que estamos acostumbrados a viajar sin darnos cuenta. Hoy resulta que lo que se desarrollo en la última década supera en años luz la revolucionaria escritura cuneiforme de los sumerios (3000 a.C.) Nuestra realidad es la constante necesidad de esa velocidad a la que estamos acostumbrados.
Sin embargo, en medio de esa velocidad, siempre se encuentra el arte como profunda crítica y como momento de reflexión. En los últimos años, la creación artística llegó a lugares que antes eran exclusivos de técnicos e ingenieros. Los nuevos artistas han constituido un nuevo dominio en el video arte, el arte digital y la realidad virtual, yendo a la par de los avances tecnológicos de nuestro tiempo.
El arte digital como oportunidad de expresión es aprovechado para representar una parte del autor y dejar libertad a cualquier interpretación. Este arte permite nuevas formas de expresión e incontables posibilidades a la creación estética.
Las actuales tecnologías de la computadora permiten por un lado generar nuevas formas y, por otro, inciden en las formas anteriores, tanto las inmóviles/espaciales (como la pintura y la escultura), como las móviles/temporales (como el cinetismo, cine y video). En el primer caso la computadora es un medio autónomo de creación y, en el segundo, un sistema dependiente, utilizado con el objetivo de perfeccionar ciertos aspectos de la obra de arte y, para lograr variaciones de una pintura o dibujo.
Todo movimiento opera generando nuevas formas y, aunque no quiera, reemplazando a las antiguas. Habría que ser precavidos a la hora de suponer si este arte va a ser lo que en realidad reemplace al tradicional. La Historia se ha encargado de demostrar que todo puede cambiar, es más, que el cambio es necesario. En fin es una discusión que sólo se verá en el tiempo si esta nueva forma de expresión reemplazara al pincel.
Actualmente, en donde los tiempos parecen ir a un ritmo casi inalcanzable la tecnología y la electrónica parecen indicarnos el nuevo camino a seguir. Esto trae aparejado severos cambios en usos y costumbres, es decir, en el hombre mismo. Este hombre diferente y renovado trae consigo nuevas concepciones de la vida, y por lo tanto del arte.
Todo tiene un principio y se puede decidir que lo que esta ocurriendo en el presente tiene como antecedente la revolución que comenzó en 1839 con la aparición de la fotografía, donde la imagen pasa de la representación a la reproducción. Luego con el cine, en 1895, logra su definitiva libertad a través del movimiento. Y, a partir de 1935, con las primeras transmisiones de televisión logra vencer finalmente las distancias. Es decir, se pasa de una imagen estática a una dinámica.
En las últimas décadas la creación artística ha variado, como el mundo, a un nivel tan veloz que esa propia velocidad es parte del tren en el que estamos acostumbrados a viajar sin darnos cuenta. Hoy resulta que lo que se desarrollo en la última década supera en años luz la revolucionaria escritura cuneiforme de los sumerios (3000 a.C.) Nuestra realidad es la constante necesidad de esa velocidad a la que estamos acostumbrados.
Sin embargo, en medio de esa velocidad, siempre se encuentra el arte como profunda crítica y como momento de reflexión. En los últimos años, la creación artística llegó a lugares que antes eran exclusivos de técnicos e ingenieros. Los nuevos artistas han constituido un nuevo dominio en el video arte, el arte digital y la realidad virtual, yendo a la par de los avances tecnológicos de nuestro tiempo.
El arte digital como oportunidad de expresión es aprovechado para representar una parte del autor y dejar libertad a cualquier interpretación. Este arte permite nuevas formas de expresión e incontables posibilidades a la creación estética.
Las actuales tecnologías de la computadora permiten por un lado generar nuevas formas y, por otro, inciden en las formas anteriores, tanto las inmóviles/espaciales (como la pintura y la escultura), como las móviles/temporales (como el cinetismo, cine y video). En el primer caso la computadora es un medio autónomo de creación y, en el segundo, un sistema dependiente, utilizado con el objetivo de perfeccionar ciertos aspectos de la obra de arte y, para lograr variaciones de una pintura o dibujo.
Todo movimiento opera generando nuevas formas y, aunque no quiera, reemplazando a las antiguas. Habría que ser precavidos a la hora de suponer si este arte va a ser lo que en realidad reemplace al tradicional. La Historia se ha encargado de demostrar que todo puede cambiar, es más, que el cambio es necesario. En fin es una discusión que sólo se verá en el tiempo si esta nueva forma de expresión reemplazara al pincel.


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